martes, 17 de mayo de 2016

Sangre indolente

Desde el otro lado del planeta compruebo con desesperanza como el hombre es un lobo para el hombre. No imaginé que recaeríamos en otro genocidio tan desmesurado. Aquí, los ojos de los niños acumulan siglos de tristeza y mis manos, sin soluciones, sólo ofrecen una pizca de calor y ante sus miedos, un retazo de ternura. Cada noche en este vasto solar busco una extrañeza de suerte que haga florecer humanidad y esperanzas. Pero sé que rompiendo el silencio del sueño atronarán misiles crucero mientras que allá, la imagen de esta sangre derramada será indolente. 

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