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miércoles, 20 de marzo de 2019

Verdad ante el espejo

Creyó ser quien no era y se topó de bruces con la imagen real de su existencia frente al espejo. Entre las marcas de moho que mapeaban el cristal los surcos de la piel mostraron la escritura amarga de una historia llamada fracaso.

lunes, 11 de marzo de 2019

La princesa que cambió el cuento

Nuestro joven escritor Pablo Pineda Acosta de once años de edad, se estrena en el blog con esta tarea escolar en la que le da la vuelta a la historia 
para advertir de que las nuevas generaciones están por la igualdad real entre niños y niñas. Una vez más las mejores lecciones nos llegan de la mano de jovencísimos estudiantes cargados de buenos valores e intenciones. Enhorabuena a Pablo y lo animamos a que continúe tejiendo historias en pro a que seamos iguales en derechos y condiciones. 


En un reino muy lejano existía una princesa llamada Clara. Cuando era pequeña decía que quería ser un caballero, pero todo el mundo se reía de ella y le decían que sólo podía ser una princesa. Cuando se hizo mayor sus padres le buscaban un apuesto príncipe para casarse pero Clara todavía quería ser un caballero y por eso todas las noches salía a entrenar con su amigo Carlos que era caballero. 

Así un día y otro durante mucho tiempo. Un día ¡apareció un dragón! todo el mundo empezó a gritar, a correr y a esconderse en sus casas, pero atrapó al caballero Carlos y la única que lo podría rescatar sería Clara.

martes, 3 de abril de 2018

La espera

Pasaba ya un mes y su taciturno estar no lo abandonaba. Iban muriendo las horas y sólo emitía un seco y corto lamento a cada instante, trasteaba de acá para allá como buscando algo por la casa o por las calles cercanas de la ciudad donde nació y al caer la tarde esperaba en el sillón de la terraza que la oscuridad total dominara el espacio. 

-Ya se fue el día, declamaba. 

Cabeza gacha y recitando unas frases que sólo él entendía, volvía al interior de la casa. 

Mecánicamente se descalzaba sentado en la cama y cuando reposaba la cabeza en la raída y mugrienta almohada, exclamaba mirando al techo: -otro día no llegaste perra muerte, mañana te espero.   

Convencido de que su cita no se cumpliría mientras su cuerpo estuviese en el catre, Oliverio dormía a pierna suelta y sin preocupaciones, pero cuando los primeros rayos de luz del alba se hacían notar en la piel del viejo supersticioso, los demonios se apoderaban de él sin que fuera capaz de dominarlos hasta bien entrada la noche. 

Habían pasado sesenta años desde que una arrugada gitana se cruzó con él para decirle al oído que la parca se lo llevaría a plena luz del día. Desde aquel aciago encuentro, Oliveiro no hizo más que buscar y esperar a la dama negra sin que ella quisiera, de momento, presentarse.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Menú inane

Engulló sin descanso su plato diario de nada. Sintió el acostumbrado hartazgo junto con el sopor de la sobremesa y tras su extensa siesta miró en la despensa qué podría cenar. Allí, sin sal ni gracia, permanecía su desolado plato de vacío. Y en silencio tomó aquella sopa de infinita ausencia.

viernes, 23 de febrero de 2018

(Des) cumplir

De Sol Acosta Puertas, colaboradora 
de ContarEnBreve.
Cumplir te otorga la licencia de descumplir, este año me (des)propuse dejar de presumir de rigurosa y formal, descumplir años y cumplir promesas, deshacer nudos y hacer deberes atrasados, desenmascarar a enmascarados/as porque acabó el carnaval, desentoxicarME de tanta contaminación inoportuna y oportunista, desvariar, si el momento lo exige, descolocar lo que ocupa un aburrido lugar, descoronar a mis ídolos de barro porque el barro sólo embarra, descatalogar lo catalogado por mi y, perdónenme por lo escatológico de la expresión: Desconectar para no cagarme (o sí) fuera del tiesto dedicando el resultado de tan innoble acto a diestra y siniestra.

viernes, 16 de febrero de 2018

Patricia Sisx

imagen para microcuento sobre mujer cazatalentos.
Volvía de su rutinaria ronda por polígonos, zonas comerciales y manzanas de oficinas. Era jueves y había cumplido religiosamente con la tarea de entregar en mano ese prolijo resumen de su vida laboral. Quería visibilizar que era una magnífica candidata. A pesar del desánimo este ejercicio lo practicaba invariablemente desde hacía ya siete años. 

Pero, aquella mañana, cansada de la caminata, a escasos cien metros para llegar a su casa paró en seco y dijo BASTA. Mañana abro mi Agencia de Ideas. Tres años más tarde lideraba el ránking de agencias cazatalentos del país. Era la figura más cotizada y sus palabras, el Evangelio entre los más prestigiosos headhunters.  

Patricia Sisx, sólo mencionar o escribir su nombre ya implica, éxito, prestigio y dinero.

Con esta frase la presentadora del programa de entrevistas con mayor audiencia e influencias del canal internacional iniciaba una esperada, anunciada y productiva charla con la mujer que se había posicionado como la número uno en hornear el talento humano. 

Así es. -Contestó Patricia-. Pero no se olviden que usted me entrevista hoy porque tres años atrás nadie creyó en mi. 

© Ana Muñoz Cubero

lunes, 5 de febrero de 2018

La niebla

Caminaba como si el largo abrigo le pesara. Como si en vez de con lana, aquel viejo gabán se hubiese tejido con hilos de acero. Remataba su altura con un sombrero gastado y anacrónico y a pesar de aquella desfasada indumentaria caminaba elegante por entre la multitud de las calles centrales. Nunca sonreía y siempre llevaba un cigarro encendido sujeto entre los labios. 

Aquella gélida tarde de invierno, entró en El Café de Los Tristes, pidió un coñac y se quitó el sombrero. Descuidadamente lo dejó sobre la barra y de un solo trago bebió su copa. Dejó varias monedas y salió dejando allí su sombrero. 

Una jovencita de no más de doce años salió tras él para entregarle lo que había olvidado. Señor, señor su sombrero, gritó la chica. Él no solo no volvió la mirada sino que apresuró la marcha.

Señor, señor... Insistió la joven. 

En ese momento el extraño caminante se quitó el abrigo y lo tiró al suelo. En segundos una bruma densa, húmeda y opaca abarcó toda la calle. Él era la niebla.

viernes, 26 de enero de 2018

250 gramos de vida

"Siempre me ilusionó idear cómo aprovechar lo que ya parecía inerte, quizá por el simple placer de hacerlo de nuevo útil o por sentirme útil haciéndolo..."                                                                             


Escrito por Sol Acosta Puertas, colaboradora          
en ContarEnBreve.

Dicen que pesa 250 gramos, el del hombre un poco más, sabes que siempre me gustó arreglar, restaurar, aprovechar lo desechado, darle vida a lo desahuciado, ¡tú lo sabes...!, Siempre me ilusionó idear cómo aprovechar lo que ya parecía inerte, quizá por el simple placer de hacerlo de nuevo útil o por sentirme útil haciéndolo, ¡dime que lo harás! ¡dime que podré hacerlo de nuevo!. Le cogió fuertemente la mano temblorosa sin capacidad alguna de emitir palabra pero dejando un SÍ sin aliento en el aire desangelado de aquella habitación y al día siguiente la vida se abrió paso a través de un corazón que latía con la fuerza que su dueña primigenia había dejado en él a la espera de que el son de un nuevo latido lo impregnara de vida, de nuevos sueños y de un gran sueño cumplido...

lunes, 22 de enero de 2018

Un boleto para el corazón de África

Lucía se entregaba entusiasmada a averiguar por qué aquellas raras bacterias se reproducían con tanta facilidad. Hallar la causa salvaría millones de vidas. Feliz con su investigación, la euforia se vestía con ella cada mañana. Pero aquella jornada de cielo plúmbeo, leyó con rabia la lista de motivos burocráticos por los que Laboratorios ZNK clausuraba su programa.

Jamás creyó en la suerte, sólo en el esfuerzo.

Pero aquel boleto de lotería comprado a la desesperada no sólo posibilitó fabricar la vacuna que salvó el corazón de África sino que fue la llave a un merecido reconocimiento internacional.

martes, 9 de enero de 2018

La orden

Investiga su procedencia que esta huésped no me gusta. Dijo el dueño del hostal a su empleado y él, rápido y eficaz, la miró a los ojos y se perdió para siempre navegando sin rumbo en el río profundo de su origen. 

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Simétricamente diluyéndose

Nevó sin cesar. La ola de frío quiso gritar que el invierno apremiaba. Amanecía y los carámbanos de hielo colgaban de las cornisas y sobresalían de entre las hendiduras de las rocas ofreciendo a aquel anodino pueblo un paisaje nuevo. 

Juntas, casi gemelas aquellas dos estalactitas se daban la mano. Brillaban como diamantes. Ellas, felices y coquetas, desconocían que la fuerza del sol de otoño vencería y licuaría sus mentirosos cuerpos sólidos. 

Mira, me voy escurriendo. Dijo una a la otra, quien el mirar al suelo vio como sus pies diluidos eran breves gotas estrellándose en el suelo.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Invierno

Participando en la iniciativa #AdvientoLiterUp
@LiterupES

martes, 5 de diciembre de 2017

Y llegó la nieve

Fotografía sobre atardecer. El sol sobre una mano. By Ana Muñoz Cubero.
La nieve llegó de repente. Como de costumbre de un día para el otro. Tengo frío, susurraste al oído. Entonces he de rescatar el astro que más calienta, pensé.
Y el Sol se fue escapando, licuándose en el cuenco de mi mano.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Ahora es YA

Ya le cansaba el tedio de la casa y el murmullo inagotable de la televisión. Ya no veía horizonte más allá de una ventana entrecerrada por donde mínimamente entraba la sucia luz del patio interior. Ya no cabían en su mente más deseos por cumplir; Viajes nunca hechos, prohibidos cafés con amigas, libros por comprar, tardes de cine pospuestas y un sin fin de inquietudes cerradas en el cajón de los miedos.   

Aquella foto hirió la exigua dignidad que aún la mantenía en pie. Era ella con su foulard de estrellas abrazando a su amiga Raquel. Era la imagen de sus años libres de universidad; reflejo de la felicidad de un ayer que había que recuperar. 

De modo que dejó de soportar el desorden que contagia la apatía y se vistió con el único vestido aprovechable que colgaba en su anoréxico armario, se peinó, pintó sus labios de rojo y exprimió el frasquito de su perfume favorito.  

Bajó de dos en dos los escalones y respiró. Olía a lluvia. Juró no volver a la mugre del falso y egoísta amor que dejó desparramado en el sofá. Él hasta la hora de la cena no notaría su ausencia. Un nuevo halo de mujer transformó su hastío por valentía y al volver la esquina detuvo las miradas. 
Ya tocaba pisar con paso seguro.

martes, 21 de noviembre de 2017

Ejército invisible

Ya están. Han vuelto a instalarse en mi barriga, no sé si se mueven o sólo son una presencia angustiante. Les suele gustar la caída de la tarde para hacerse notar. No duele pero es una invasión en toda regla. Una intromisión, un abuso, un allanamiento de morada. Un despropósito que fusila mi tranquilidad. Como están en mi interior más profundo no puedo verlos. Desconozco que apariencia tienen. Ignoro su pelaje, qué tipo, forma o colores gastan; su aspecto es una gran incógnita. Deben ser diminutos y sospecho que entre sus encomiendas o mandatos están el mandar a mi cerebro inquietud a la vez que un tintineante mensaje. Éste se resume en: ¿Vas a escribir o no vas a escribir? Y así ese ejército invisible vive en mi y despierta y trabaja a su antojo.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Ese estatus me lo debes

Fingers. Dedos.
Somos iguales ante la ley. Al menos eso escucho en discursos cargados de jerga política. Y así expresa el articulado de la Constitución Española. Pero cada mañana cuando me miro al espejo, me digo: dejaste pasar la oportunidad. Y es esta frase la que noche tras noche me impide conciliar el sueño. No acepté aquel puesto en Bruselas por esa barrera maternal invisible que anula la igualdad real de género. Sí, ni leyes ni monsergas. Yo me quedé en casa entre bombos de ropa sucia y ollas silbando, mientras tú, exhalas vanidad detrás de tu brillante puesto de director. Recuerda que ese estatus me lo debes. No en vano empleo horas adelantando el trabajo que tus interminables cenas de negocios te impiden desarrollar. No lo olvides nunca.

jueves, 8 de junio de 2017

Una frase escrita en el agua


En una espiral con tapadera y sin alas. Voces que no quieren salir, lugares sin retorno y una frase escrita en el agua que perdura sólo en la soledad de quien no encuentra la salida. Una, dos y tres o miles de veces asomada a su mundo; olfateando lo que no puede ser. Así se encuentra Luz que cual Ariadna juega con su ovillo sin saber si prestar uno de sus extremos a quien pueda liberarla de su propio laberinto. Ella ha creado su propio minotauro. Es la rara, la niña de los silencios, la pequeña luz perdida en una oscuridad difícil de iluminar. No vive Luz en tierra de Teseos o Dionisios. No le gustan las maneras, juegos, bromas ni ímpetus de los chicos de su edad. Prefiere Luz, el olor a primavera de Alba, esa niña de cabellos rojizos y brillantes como la capa que envuelve a las cebollas frescas y sanas. Le gusta su cara pecosa y sus rápidos ojos y la amabilidad con que la trata. Adora como salta los escalones cuando toca ir al patio y como echa los restos de su bocadillo a los gorriones que ya conocen su solidaria costumbre de compartir. Cada mañana cuando Luz peina su engorrosa melena de obstinados rizos piensa en la seda pelirroja que viste la cabecita de Alba y mientras recoge sus últimos bártulos de colegiala, piensa en que a la hora del desayuno romperá su duradero mutismo para decirle a Alba que la quiere. Más tarde, cuando su madre llegue hasta el borde de su cama para darle el beso de buenas noches y acariciar su cara, Luz verá al cerrar sus ojos, como una vez más ha escrito sobre el agua del estanque del parque con su dedo índice, I love you Alba. Es la única forma que encuentra para romper su silencio. 

martes, 30 de mayo de 2017

Tres Microcuentos

Imagen de reloj que ilustra microcuentos.
El espejismo
Caminaba mientras la sed crecía. Sus pies, se fundían con el desierto de asfalto mientras que con sus labios intentaba libar el espejismo. 

Adiós
Suena el bolero. Bailas sobre mi espalda y tras la ventana ves los barcos llegar al puerto pero el reloj ya marca el adiós. 

Sin historia
Las letras escapaban como mariposas en primavera y en su estómago el cuerpo del personaje arañaba por ser historia.

jueves, 25 de mayo de 2017

La nieta obediente

Hendidura en el tronco de un árbol.
Una boca enorme se abrió en el erecto tronco de aquel árbol mágico. Fue de repente, cuando ella avanzaba camino a casa de su abuelita para llevarle la legendaria cestita solicitada. De la profunda cavidad salió una voz. Acércate niña. Ven y muéstrame qué llevas en esa cestita. Oyó la pequeña. 
Entonces quiso correr pero un viento extraño la despistó e hizo que el canastito de mimbre cayera al suelo. Desparramados por la tierra ocre quedaron los objetos que iban en el interior del cesto; un cargador de móvil, un paquete de tabaco y una mediana petaca de metal. De modo que la chica no portaba ni miel, ni pieza de fruta, ni pastel de chocolate. Cuidadosamente pero con miedo, la jovencita recogió aquellos extraños cachivaches y los introdujo en el lugar de donde no tenían que haber salido. 
Y el árbol volvió a hablar para pedir algo. Óyeme, tengo mucha sed hace tiempo que no llueve así que debes coger esa botellita plateada que llevas en tu capachito y verterla por este hueco redondo que aquí ves. 
La nieta obediente vertió el transparente líquido en la gran hendidura que había casi a la mitad del tronco, no sin antes subirse en las raíces del árbol para poder alcanzar el enorme y tenebroso círculo del que provenía el mensaje. Pasado pocos segundos, nuevamente el extraño tronco animado habló para decirle a la niña: Nena, la próxima vez que no sea vodka, haz saber a tu abuelita que yo prefiero la ginebra, ginebra inglesa y bien seca. 

martes, 16 de mayo de 2017

El agricultor del mar

Microcuento sobre faros y fareros.

El azul verdoso de las aguas oceánicas se le asemejaba a los campos llanos de su tierra. Pero no sentía nostalgia ni sensación de desconexión con su lugar de nacimiento. Desde muy pequeño la extrema y obligada relación con la tierra le asfixiaba. Preparar la tierra, esparcir semillas y cultivar las cosechas le resultaba un proceso tan tedioso que al sumar años su odio a la agricultura creció.

Su padre por contra, veneraba cual Romeo impenitente la extensión heredada. De la tierra procedemos, a la tierra volveremos y a ella debemos lo que somos, sentenciaba el viejo cosechador cuando advertía la desesperación de su hijo ante la ingente tarea de recolectar la siembra. Con rumiada obediencia, Ginés, tachaba días en el calendario esperando dejar atrás la armonía callada de aquellas hectáreas.

Imaginario

Imaginario
El tiempo y las palabras ayudan a entendernos