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lunes, 29 de enero de 2018

No es un Lunes cualquiera

Bosque
Vamos a escribir un poco. Es lunes, primer día de la semana con un sol ofendido que boicotea los asuntos cotidianos. Es lunes, otro más de un mes que grita por concluirse. Es invierno pero la primavera está detrás aporreando la puerta del palacio de las estaciones porque quiere salir de su pactado encierro anual. Fuera las horas siguen con sus sesenta minutos como de costumbre y las calles vuelven a ser pisadas por esos milenarios pies que no aprenden del error global. Podría ser un lunes como otro cualquiera pero yo no quiero que lo sea. Porque hoy me he propuesto soltar la voz de protesta que sólo dejo libre en ocasiones. 

Cuando un árbol o una planta, tengan el tamaño que tengan, están poseídos por los innumerables parásitos que pueblan el ambiente se produce un proceso de deterioro que en el más dramático de los casos acaba en muerte. Así, tal cual, punto y final. Esos parásitos atraen a diminutas especies depredadoras que contribuyen al cataclismo. Y esa es la protesta que me embarga en este último lunes de Febrero. 

Somos un árbol, un limonero por ejemplo, un frutal plagado de pulgones que chupan nuestra savia, éstos a su vez exhalan un dulce néctar que encanta a las hormigas y éstas nos están comiendo. Nuestro latido es débil y estamos perdiendo hojas, color, frescor y la fortaleza necesaria para seguir. Este país en el que habitamos usted y yo padece un cataclismo crónico y nosotros somos esas ramas y hojas débiles, calladas y apáticas que respiramos el poco aire endémico que nos dejan. 

El lugar que poblamos está tomado por un minoritario conjunto de indeseables. Un enjambre organizado de políticos, banqueros, poderosos y ladrones de élite que están horadando con insaciable avaricia el tronco del árbol que somos. La corrupción que ellos protagonizan y que tanto nos debilita como colectivo enfermo nos abate pero nuestra alternativa es el mutismo y la inacción. 

Lector o lectora, no es nihilismo es un diagnóstico, acertado o erróneo. Es mi reflexión vestida de protesta. No esperes a que llegue el próximo lunes y saca tu protesta a pasear, al menos, ladremos.

jueves, 8 de junio de 2017

Una frase escrita en el agua


En una espiral con tapadera y sin alas. Voces que no quieren salir, lugares sin retorno y una frase escrita en el agua que perdura sólo en la soledad de quien no encuentra la salida. Una, dos y tres o miles de veces asomada a su mundo; olfateando lo que no puede ser. Así se encuentra Luz que cual Ariadna juega con su ovillo sin saber si prestar uno de sus extremos a quien pueda liberarla de su propio laberinto. Ella ha creado su propio minotauro. Es la rara, la niña de los silencios, la pequeña luz perdida en una oscuridad difícil de iluminar. No vive Luz en tierra de Teseos o Dionisios. No le gustan las maneras, juegos, bromas ni ímpetus de los chicos de su edad. Prefiere Luz, el olor a primavera de Alba, esa niña de cabellos rojizos y brillantes como la capa que envuelve a las cebollas frescas y sanas. Le gusta su cara pecosa y sus rápidos ojos y la amabilidad con que la trata. Adora como salta los escalones cuando toca ir al patio y como echa los restos de su bocadillo a los gorriones que ya conocen su solidaria costumbre de compartir. Cada mañana cuando Luz peina su engorrosa melena de obstinados rizos piensa en la seda pelirroja que viste la cabecita de Alba y mientras recoge sus últimos bártulos de colegiala, piensa en que a la hora del desayuno romperá su duradero mutismo para decirle a Alba que la quiere. Más tarde, cuando su madre llegue hasta el borde de su cama para darle el beso de buenas noches y acariciar su cara, Luz verá al cerrar sus ojos, como una vez más ha escrito sobre el agua del estanque del parque con su dedo índice, I love you Alba. Es la única forma que encuentra para romper su silencio. 

Imaginario

Imaginario
El tiempo y las palabras ayudan a entendernos