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| Una piedra en el camino... |
viernes, 23 de septiembre de 2016
jueves, 22 de septiembre de 2016
El regalo de Raquel
De repente se topó con sus casi sesenta años y una basta carpeta de proyectos inacabados o por empezar. El frío cristal del espejo se enfrentó a él ofreciéndole un cara cansada, ajadada pero con restos de su característico atractivo, ese que le facilitó inolvidables tarde de éxito y experiencias únicas en más malas que buenas compañía. Ahora la desgana, la hojarasca de lo cotidiano y el saber que había consumido más de la mitad de su vida habían desplazado su innata pasión a un cansino dejar estar, dejar hacer. El teléfono vibró insistentemente hasta caer al suelo y fue entonces cuando lo cogió. -Papá te necesito-, fin del mensaje. Después de conducir toda la noche aquel abrazo y la mirada sincera de su hija, le obligaron a continuar. Amanecía y Raquel le regalaba su identidad. A partir de aquí era más fácil reconstruirse.
martes, 20 de septiembre de 2016
lunes, 19 de septiembre de 2016
El tigre me dejó cruzar
En el silencio, mis gritos hicieron despertar a la casa que dormía con sus crujidos de costumbre. Intentaba zafarme de aquella pegajosa masa que no sabría decir si era crema, pasta de chicle o mezcla espesa de rara plastilina. Escasos minutos antes yo me había cruzado con un hermoso, silencioso y pensativo tigre en plena calle. Solitariamente él caminaba no sé hacia qué lugar y yo transitaba por una peligrosa y oscura calle imaginaria. En ese cruce mi miedo se hizo templanza y a la mirada del tigre le respondió mi esquiva, temerosa y trémula forma de andar hacia adelante; pero lo peor fue llegar ante la puerta de la casa de mi infancia y luchar para derribar aquellos muros de magma impenetrable. Entonces la llamada a mi madre y mis quejidos cuajados de sollozos y agonía despertaron a mis hijos que soñaban plácidamente.
jueves, 15 de septiembre de 2016
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