Hora sumisa en la que trabajan las arañas negras.Hora subyugada en la que el color y los aromas
emigran hacia exteriores cuartos oscuros
y se mezclan las imágenes con los ajuares
que el deseo regala a tu piel.
Unos ojos se caen de derrota
por no poder cruzar los páramos yermos de la ausencia.



