domingo, 19 de enero de 2014

Ángel

¿Qué sientes dentro de esa cabecita tuya de hermoso y brillante cabello castaño? ¿Qué ves con esos ojazos de profunda felicidad callada? ¿Oyes el sonido de los coches al pasar una y otra vez por esta céntrica calle? Detrás de tu risa, de tu silencio, estoy seguro que hay paz; una paz inmensa. Creces y avanzas lento tras duras sesiones de terapias y se agrandan tus manitas y tus hermosos pies. Yo vigilo cada centímetro nuevo de tu cuerpo y me dedico a mirarte en tus plácidos sueños. Siempre me digo, éste ángel ¿entenderá mis largas charlas, los razonamientos que hago ante sus oídos? No sé, no sé... Lo único que sé, es que llenas mi vida con esta divina presencia y que siempre, hermano, siempre me tendrás a tu lado; que yo seré tus ojos, tus piernas, tus manos y tu corazón cuando te haga falta. 

Dedicado a quienes viven en un mundo distinto al nuestro y a sus entregados cuidadores.

Un microrrelato de Ana Muñoz Cubero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Así comenzábamos

Un dragón tras mi ventana

Una vez intenté luchar contra un dragón, este inmenso animal me dio un zarpazo con su cola y quedé herida. En meses me cobijé en el silen...