lunes, 11 de abril de 2016

Leerte es caótico


"Escupes palabras y las escribes directamente como se te ocurren. No hay ni un sólo sujeto. Leerte es caótico". Aquella anotación encapotó la soleada mañana de enero. Pensar en otra lengua que no fuese la que adquirió de pequeño era imposible. Él que había presumido de inteligencia múltiple y de inagotables habilidades para el aprendizaje, era incapaz de manejar la gramática inglesa. Recogió los folios, cerró el libro, miró por última vez la hora y se despidió sin más del grupo de clase. Bajados seis escalones, recapacitó. Volvió a mirar la corrección y tras leer las letras simétricas y estiradas de la profesora, corrió a buscarla. Ella estaba allí con su coraza de docente imperturbable y con aquel ímpetu de mujer segura que tanto lo inquietaba. Tiró la hoja sobre la mesa y ver de nuevo en indeleble tinta eso de "Escupes palabras..." lo encendió. Ella tomó con arrogancia la prueba corregida y mirándole fijamente le preguntó; ¿algún problema? Tomás se lanzó hacia aquella mirada honda e infinita y la besó. Desde entonces, cada mañana, en el espejo donde Inés clava su primera mirada color miel, hay una ortodoxa y romántica nota escrita en perfecto Inglés. 

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