lunes, 25 de abril de 2016

Sándwich, cine y soledad

A su lado, Ari, su mayestática gata se lamiaba una y otra vez con su acostumbrada pulcritud. La tarde había caído de repente, en un abrir y cerrar de ojos, al tiempo que había saboreado el último café. La casa en orden, los libros dispuestos sobre la mesa por orden de interés y sonando al fondo el programa de radio que rara vez dejaba de escuchar. "Esta noche cenaremos un sándwich de salmón y veremos una de esas viejas películas antes de que nos rinda el sueño", sentenció Esther. Entonces, los ojos de Ari se volvieron hacia su reumática dueña, relamiéndose el hocico dando a entender a la sexagenaria ama lo mucho que le gustaba la propuesta. Sándwich, cine y la bien creada soledad. No hacía falta nada más para continuar con la inalterable convivencia.

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