domingo, 6 de octubre de 2013

Vuelta al origen: ser

Cuando por fin llegó a la habitación 271 se despojó de sus miedos y el agua clara y fresca de la ducha hizo que renaciera una vez más. Hacía tiempo que no visitaba la pequeña aldea de costa que lo vio nacer y después de un largo y azaroso viaje de vuelos y carreteras secundarias, por fin, desde la terraza, el mar le daba la bienvenida con fuerte viento de Levante. Madrugaría, sentenció. Recorrería las estrechas calles del barrio de pescadores para rescatar recuerdos de la infancia y subir a la barca de Tomás. Pescarían, reirían, hablarían de sus vidas y de la distancia.y Beberían vino para celebrar la reunión. En todos esos años, más de una década, Luis no había dejado ni un día de pensar en Tomás, en los sabores, colores, aires, amanecer y atardeceres de su pequeña isla. Mañana haría suyo el origen de su identidad. Miraría al horizonte y al otear la Bahía de Tánger, pensaría para sí. Vuelvo, soy. 

Un microrrelato de Sol Acosta y Ana Muñoz. 

Imaginario

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El tiempo y las palabras ayudan a entendernos