viernes, 11 de octubre de 2013

Vuelta al origen, versión II: Nunca te olvidaré

Cuando por fin llegó a la habitación 271 se despojó de sus miedos y el agua clara y fresca de la ducha hizo que renaciera una vez más, apenas hubo alcanzado la toalla para enfundársela sobre su cuerpo sonó un triple “toc” en la puerta, sí, era él, Ángel, su ángel de las 5 en punto, aquel que hacía que las horas de las mañanas de los miércoles pasaran lentas y tediosas, al ver su rostro supo que los ángeles sólo vienen a la tierra de visita. Nunca te olvidaré!!! Dijo, y sus ojos se humedecieron  mientras veía alejarse un mundo de ilusiones por el frío y desnudo pasillo de la planta 2ª del hotel…

Un microrrelato de Sol Acosta Puertas.

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